El amor por el agua de los chicos

Desde muy chiquitos los chicos se ven atraídos por el agua, algunos en menor medida que otros, pero es algo que se transmite de generación en generación y genera un disfrute único en cada persona.

Quizás por estar relacionada a las actividades al aire libre es que los jóvenes disfrutan tanto el agua. Es una gran aliada en todo momento y, gracias a ello, el verano es la estación más esperada por quienes aman pasar largos ratos jugando a juegos acuáticos.

En muchas escuelas y familias es normal y muy importante que los chicos aprendan a nadar en sus primeros años de vida. Generalmente se los lleva a clases de natación en diferentes clubes donde pueden practicar y aprender distintas técnicas de nado mientras se relacionan con nueva gente y hacen nuevos amigos. De todas maneras, hay muchos que también empiezan sus primeros pasos, o primeras brazadas podríamos decir, en el agua con ayuda de los familiares ya sea en la pileta de casa o en el mar durante unas lindas vacaciones.

El agua cuando está relacionada con el mar nos transporta a las vacaciones y a momentos únicos. Gracias a ello, las primeras memorias que tenemos con el mar son buenas y llenas de sensaciones positivas, siempre y cuando no suframos un altercado con las olas y la marea.

Se debe intentar que los primeros contactos de los chicos con el mar les proporcionen seguridad. No debemos dejarlos solos y es necesario supervisarlos en todo momento para que nada se salga de control. En caso de que los chicos sean muy pequeños siempre será importante utilizar flotadores o “bracitos” para evitar disgustos que puedan causar malos recuerdos para los chicos.

Una vez que los chicos entran en confianza con el agua y logran dominarla estarán listos para hacer lo que les de la gana ya sea jugar, practicar deportes o simplemente disfrutar nadar.

Algunos de los juegos preferidos de los chicos para jugar dentro del agua son el Marco Polo o encontrar el tesoro en el fondo, ya sea con ojos abiertos o cerrados. Además, existen muchas otras actividades divertidas que llaman su atención como la guerra de pistolas de agua o la guerra de bombuchas.

Quienes de chicos eran muy aficionados por el agua, de adultos disfrutan practicar deportes acuáticos como el surf, el wakeboard, el windsurf y el buceo, entre tantos otros.

Es decir, gracias al agua, tanto para chicos como adultos los días calurosos terminan siendo pasajeros entre amigos y la frescura y el disfrute se apoderan de toda situación.